Páginas vistas en total

jueves, 11 de septiembre de 2014

25 DÍAS EN LOS BALCANES. INTRO

25 DÍAS EN LOS BALCANES. INTRO

El plan original era menos ambicioso, pero las cosas cambiaron sustancialmente a un mes escaso de la partida. Lo que iba a ser un viaje a dúo de 3000 kms se acabó convirtiendo en una ruta en solitario con el doble de distancia por recorrer. Tuve el tiempo justo de diseñar nuevos tracks y tenerlos listos para la primera semana de julio. Realmente no había problemas serios de calendario, sólo la urgencia de salir de casa cuanto antes. El resultado: 25 días de moto y 5600 kilómetros recorridos a lo largo de 7 países: Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Albania, Grecia, Macedonia y Kosovo. Calculo que un 60% fue off-road, me hinché a hacer enlaces por carretera. En cualquier caso, como veréis más adelante, los tramos sobre tierra compensaron sobradamente el exceso de asfalto.


Necesitaba dejar coche y remolque dentro de la UE para no sufrir problemas aduaneros al cruzar las fronteras de los países más orientales, de modo que el inicio acabé situándolo en Grabovac (Croacia). El punto de retorno, los monasterios de Meteora, en Grecia. No existía ninguna pasión mística detrás de esta elección, sencillamente en algún sitio había que pegar la vuelta, y esta era una referencia imperdible.

Una buena cartografía y una guía de conversación me parecieron imprescindibles para afrontar el viaje con garantías de éxito. Sorprendentemente para mí, apenas usé ese material. Por una vez no le di mucha importancia a la planificación de las etapas y preferí dejarme llevar, el track diseñado en casa ya me conduciría a algún sitio, ¿para qué me iba a preocupar? Y con los idiomas sucedió que el inglés, el italiano o algunas palabras de alemán fueron suficientes en la mayoría de las ocasiones.


La preparación de la moto fue escasa. Lo más relevante fue enviar el amortiguador a Kinetic Suspensions para endurecerlo y que resisitiera adecuadamente los kilos extra del equipaje. Rafa me lo dejó en su punto y debo decir que gracias a su trabajo todo fue confort y estabilidad en la retaguardia. Las gomas elegidas para la ocasión serían el clásico Mitas C-02 detrás y el poco conocido Michelin HP4 delante, los cuales cumplieron a la perfección mis expectativas de agarre y duración. Para su montaje conté con la inestimable colaboración de Dual en las recién estranadas instalaciones de su taller clandestino en Xerta. Respecto al equipaje, nada nuevo: las alforjas, el maletón y la bolsa sobredepósito Wolfman. En la foto de abajo, la DRZ, flamante en su primer día de viaje.


Las telecomunicaciones funcionaron de pena. Vomitostar me castigó sin roaming y estuve sin cobertura prácticamente todo el tiempo. Suerte que Marta me explicó antes de salir algunos truquillos del smartphone que yo desconocía. Bueno, y también todo el tiempo anduve sin carnet de conducir (me lo olvidé en el coche), y sin luz delantera desde el octavo día (qué largos se me hicieron algunos túneles).... De todos modos estos detalles tampoco me afectaron mucho, ya digo que la filosofía del viaje fue la de dejarme llevar y que fuera lo que Dios quisiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario